EL CUERPO ETÉRICO


EL CUERPO ETÉRICO

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Construir el cuerpo etérico es un trabajo interno. Ayuda al hombre a darse cuenta de su identidad original y el sentido de su vida. El cuerpo etérico revela la verdad de la inmortalidad del hombre. El libro “El Cuerpo Etérico” del Dr. K. Parvathi Kumar, da la técnica correspondiente. El libro surgió de la conferencia dada por el autor el 23 de agosto de 1.996 en Solingen, Alemania.

Contenido:
El propósito, ¿Qué es el cuerpo etérico?, La función principal del cuerpo etérico, La tarea inmediata, El trabajo objetivo (cuadrar el cuadrado), Karma, El triple aspecto del karma, La cuadratura del cuadrado, El trabajo subjetivo, La respiración, El sonido y su utilización, El color, Algunas pautas relativas al color, El cuerpo etérico y la curación, Venus-Antahkarana, Venus Piscis.

Muestra

El Propósito

La finalidad de construir el cuerpo etérico es la de actuar efectivamente como discípulo. El propósito del discipulado se cumple, a su vez, cuando se construye el cuerpo etérico. Un cuerpo etérico bien construido es el medio de traducir los principios espirituales intangibles en actos tangibles de buena voluntad. Eso permite la manifestación del Plan Divino. Eso eleva al individuo al estado de inmortalidad. Uno supera la muerte y continúa con su identidad como alma, dando plenitud al plan de los Seres elevados. Tal es el estado de los Maestros de Sabiduría.

La práctica espiritual pertenece al alma y continúa a través de una serie de nacimientos y muertes. Cada encarnación lleva en sí el programa del alma, así como el programa de la personalidad. El programa de la personalidad comienza y concluye en cada encarnación para volver a comenzar de nuevo en la encarnación siguiente sobre la base del karma individual. Este karma individual sigue con nosotros hasta que no se practique y se experimente la doctrina de la acción (Karma Yoga). Mientras dure el condicionamiento del karma, cada muerte borra nuestros recuerdos.

El programa del alma continúa también mediante las prácticas espirituales como tendencias-semilla a lo largo de toda esa serie de nacimientos y muertes. Hay una continuidad oculta de su trabajo como parte de nuestra consciencia.

La parte espiritual de uno tiene un nombre a lo largo de todas las encarnaciones a modo de nombre-código. Mediante ese nombre-código uno es conocido e identificado. Nuestra parte de personalidad recibe también un nombre para cada encarnación, pero éste cambia de encarnación en encarnación.

Conectar los dos niveles de consciencia hace posible que el ser humano se dé cuenta de su identidad original y de su propósito en la vida. Esta conexión es posible cuando se construye, se fortalece, se vitaliza y se hace magnético el cuerpo etérico. Es un proceso de iniciación; es decir, de trabajo interno. Semejante trabajo interno les resulta posible sólo a aquellos que han llegado a tener un temperamento normal y natural en el mundo exterior. Una vez que se ha construido el cuerpo etérico hasta llegar a tener la necesaria vibración, el ser humano se vuelve semidivino y semihumano. Se convierte en un puente entre el mundo divino y el mundo material, un mensajero de Dios en la Tierra, como dicen las Escrituras.

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